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El Kili no se vende: una aproximación a la arquitectura de Mestizo Arquitectura

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El Kili no se vende: una aproximación a la arquitectura de Mestizo Arquitectura

El Kili no se vende: una aproximación a la arquitectura de Mestizo Arquitectura

Texto por Cuqui Rodríguez
Marzo de 2026

Hubo un tiempo en el que las viviendas se construían exclusivamente con los recursos que ofrecía el territorio. En la costa y región amazónica del Ecuador, se utilizaban materiales como bahareque, caña y maderas, y en la sierra se trabajaba principalmente en piedra, adobe, tapial y paja. En los katu[1], o mercados de trueque, los grupos humanos obtenían productos de primera necesidad a través de intercambios de sus propias producciones. Sin embargo, como consecuencia del proceso colonial y la instauración de una divisa monetaria basada en el sistema octogesimal español, la lógica del cambeo[2] como método de subsistencia desapareció casi por completo, por lo que hoy, la forma común de adquirir materiales para construir edificaciones se basa en un sistema de compra y venta.

—El Kili no se vende— fue la respuesta que obtuvimos al preguntar dónde se podía conseguir ese material que a primera vista parecía un tubo metálico pero que en la cercanía y al tacto revelaba una madera amazónica maciza y de un color negro intenso.

*Fotografía JAG Studio

La respuesta me llevó al recuerdo de un texto escrito por Federici en el que relataba la historia de una canción popular keniana. Trababa sobre el día en que murió el último elefante libre que deambulaba las tierras, y cómo los alimentos de consumo gratuito desaparecieron. Desde entonces se estableció una economía de mercado en la que los productos pasaron a ser bienes y empezaron a trocarse por otros o incluso por dinero.[3]

El Kili o Kilo, es un tipo de palma originaria de los bosques de América que llega hasta el dosel de la selva amazónica y que puede alcanzar hasta 35 metros de altura.[4] De acuerdo con la gran mayoría de autores que lo referencian, kili es un sinónimo de Chonta,[5] sin embargo, conforme al conocimiento popular de -el interior- de las comunidades amazónicas, son dos palmas de características distintas. Identifican al Kili porque es más esbelto que la chonta y porque además no tiene espinos ni tampoco frutos comestibles. Su veta es entramada y se la considera una madera más resisente, sin embargo y pese a estas características, no se lo consigue en aserraderos ni en depósitos de materiales como sí ocurre con la chonta. Esta lógica ajena a los intercambios económicos, lo vuelve un material fascinante y en definitiva propio de una arquitectura low-tek que propone el uso de tecnologías sustentables y resistentes, que no tienen un valor económico concreto, y que reflejan conocimientos ancestrales precolombinos.[6]

*Fotografías Mestizo Arquitectura

Frank Espinoza de Mestizo Arquitectura relata que el primer contacto que tuvo con el Kili ocurrió en uno sus viajes al interior de la selva. Aunque estaba familiarizado con las construcciones de chonta, el Kili resultó un hallazgo. Lo conoció en su estado bruto, con la -carnaza- o corteza aún adherida y sin haber sido sometido a trabajos de limpieza, cepillado y pulido. Le sorprendió la longevidad de las construcciones aún cuando habían tenido poco o ningún mantenimiento para protegerlas de la intemperie y consultando con los oriundos de las comunidades, entendió la lógica del material. El Kili tiene una corteza maciza que protege hacia el interior a lo que le llaman -la carne-. El kili es una madera resistente que puede usarse estructuralmente en una longitud de hasta 4 metros y medio siempre que sea cosechado en su estado maduro que puede identificarse por la coloración blanquecina del cogollo. A diferencia del tronco que es impenetrable, los extremos del pingo del Kili deben cuidarse de plagas y de la intemperie y por eso es necesario aislarlos del exterior.

*Fotografías Mestizo Arquitectura

Mestizo se propuso llevar el acabado y la técnica de fabricación de artesanías amazónicas a una escala mucho más grande y tratar la estructura de sus arquitecturas bajo los mismos parámetros. Así, de la curiosidad y la exploración surgió una solución. Se dirigió a su equipo de obra y llevando como referencia un pequeño vasito de expreso que reposa sobre su escritorio y que está fabricado en chonta buscaron un acabado no explorado en el uso del Kili. El trabajo para lograr un acabado liso y homogéneo -es bastante simple- comenta Frank porque es muy similar al proceso que se realiza con otras maderas como la de pino. Sin embargo es importarte dejar secar la madera para evitar que al cepillado se desintegre la carnaza.

*Fotografías Mestizo Arquitectura

En sus dos proyectos más recientes, Terraza al Río y Hoguera de Madera, Mestizo Arquitectura y en palabras de Julia Watson, re escribe el mito detrás de la tecnificación de la arquitectura tomando conocimientos primitivos para innovar. [7]

Referencias:

[1] Museo Numismático, Banco Central del Ecuador. Haciendo Trueque.

[2] Es una práctica ancestral y patrimonio cultural inmaterial del Ecuador que se refiere a la práctica de tocar productos.

[3] Federici, Silvia. Reencarnar el mundo. El feminismo y la política de los comunes. Argentina: Tinta Limón y Traficantes de sueños, 2020.

[4] Mena, Patricio; Cueva, Rubén. Quirópteros de una localidad piemontana amazónica del Ecuador. Ecuador: Avances en Ciencia e Ingeniería, Universidad San Francisco de Quito, 2017.

[5] Mena, Patricio; Cueva, Rubén. Quirópteros de una localidad piemontana amazónica del Ecuador. Ecuador: Avances en Ciencia e Ingeniería, Universidad San Francisco de Quito, 2017.

[6] Watson, Julia. Lo—TEK Design by Radical Indigenism. Estados Unidos: Taschen, 2019.

[7] Watson, Julia. Lo—TEK Design by Radical Indigenism. Estados Unidos: Taschen, 2019.